Para que no se pierda
Ahora que los rojos sacan a relucir el tema de la Guerra Civil, quiero escribir en esta entrada lo que tantas veces me contó mi padre, para que no se pierda. Mi padre murió hace ya 24 años, aunque yo sigo recordando el relato de la guerra que tantas veces me hiciera. Una guerra vivida en primera persona, siendo niño, en aquel Madrid asediado por las tropas de Franco durante tres años. Mi padre y su familia vivían en el madrileño barrio de San Antonio de La Florida, hoy, la calle en concreto donde vivían se llama Avenida de Valladolid, en aquella época Carretera de El Pardo. Mi padre nació en 1928, y fue bautizado en el Museo de Goya, en la parroquia original del siglo XVIII que pintara el maestro. De los últimos en ser bautizados allí porque al año siguiente, 1929 se terminó una copia de la ermita por el deterioro que estaban sufriendo los frescos goyescos y es la que desde entonces se ha venido utilizando como parroquia. Mi padre era el pequeño de los hermanos de una familia cató...